4. Nobleza

Oh Cristo, Tú eres mi Rey. Hazme para contigo un noble corazón caballeroso.
Noble en mi vida: escogiendo lo que sube y se dilata, y no lo que se arrastra y languidece.
Noble en mi trabajo: viendo en el, no la carga que se me impone, sino la misión que Tú me confías.
Noble en el sufrimiento: soldado verdadero frente a mi cruz, verdadero cirineo para los cruces de los demás.
Noble con el mundo: perdonando sus pequeñeces, sin ceder nada a sus engaños.
Noble con los hombres: leal con todos, mas servicial con los humildes y los pequeños.
Noble al arrastrar hacia Ti a los que me aman y pueden amarte a Ti.
Noble con mis jefes: viendo en su autoridad la belleza de tu rostro que me fascina.
Noble conmigo mismo: nunca replegado sobre mi, apoyándome siempre en Ti.
Noble contigo, oh Cristo: feliz de vivir para servirte, dichoso de morir para abismarme en Ti.