2. Jesucristo, Maestro
LECTOR: Maestro bueno, ¿que haré para conquistar la vida eterna?
TODOS: Habla, Señor, que tu siervo escucha.
LECTOR: Explícame tu Evangelio y ábreme el sentido de tus enseñanzas.
TODOS: Enséñanos a orar, como enseñaste a tus apóstoles.
LECTOR: Porque quiero, Jesús, ante tu Sagrario aprender toda Verdad, de la que Tu viniste a dar testimonio, porque Tu eres la Verdad misma y el Camino y la Vida.
TODOS: Tú que clamaste en las campiñas de Galilea aquel Mensaje de Vida sobre las muchedumbres.
LECTOR: Tú que vertiste en el silencio de la intimidad palabras divinas en los oídos de tus apóstoles
TODOS: Tú que proclamaste el misterio de Reino delos cielos como el mas valioso de todos los tesoros.
LECTOR: Tú que nos revelaste al Padre aquí en la soledad de este retiro, único Maestro delos hombres, habla.
TODOS: Enséñanos tus mandamientos nuevos y tus consejos de vida. Enséñanos a negarnos a nosotros mismos, a combatir contra la carne, el mundo y el demonio, a tomar la cruz y seguirte. Y danos ese conocimiento interno de Ti, Maestro y Señor.
LECTOR: Como te escuchaban tus discípulos sobre el monte, como se abstraian en Betania tus amigos, como se olvidaban de comer las muchedumbres por oírte, como enmudecían vendidos los fariseos ante tu sabiduría, como guardaba tu Madre, Nuestra Señora, todas tus cosas en su corazón, así quiero, Señor, así quiero escucharte y grabar tu verdad en mis entrañas.
TODOS: Danos, danos a conocer tu voluntad sobre nuestras vidas; haz que no seamos sordos a tu llamamiento, sino prestos y diligentes; clava tu mirada en nosotros como la pusiste en aquellos jóvenes que llamaste; dinos como a Saulo que quieres que hagamos con nuestra juventud y envíanos al Divino Espíritu, que venga a grabarnos interiormente todo lo que Tu nos has enseñado.
LECTOR: Para que trocada mi dureza en luz del mundo, pueda, Señor, brillar ante los hombres y atraerte a muchos que glorifiquen eternamente a tu Padre que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos.
TODOS: Así sea.