2. Jesucristo, medico del alma
LECTOR: Jesús, Medico de mi alma; Tu que curaste a tantos enfermos movido de tu inmenso poder y de tu gran misericordia.
TODOS: Ten compasión de mi. Mírame en tu presencia, me trajiste a Ejercicios y aquí me tienes incapaz, imposibilitado, enfermo.
LECTOR: Si quieres, puedes limpiarme de esta lepra de mis vicios y mi carne.
TODOS: Creo, Señor; si quieres, puedes limpiarme.
LECTOR: Puedes arrojar de mi estos demonios que tienen presa me alma.
TODOS: Creo, Señor; si quieres, puedes librarme.
LECTOR: Puedes, con tu Palabra, calmar la fiebre ardiente de mis pasiones.
TODOS: Creo, Señor; si quieres, puedes limpiarme.
LECTOR: También yo clamo a Ti con la angustia del naufrago que peligra.
TODOS:: Señor, socórreme, que perezco; Señor, ayúdame, que me pierdo; Señor, sálvame, que me condeno.
LECTOR: Clamo a Ti con la humildad del centurión diciendo:
TODOS: No soy digno, Jesús, no soy digno; mas di una sola palabra, y mi alma será salva.
LECTOR: Mírame, Jesús, entre las olas de este mundo y con mis tormentas de alma.
TODOS: Di al mar de mi corazón que se aquiete, di al viento de mis pensamiento que calle.
LECTOR: Mírame hambriento en el desierto de esta vida, sin fuerzas para caminar.
TODOS: Multiplica, Señor, tu pan de vida para mi debilidad y mi cansancio.
LECTOR: Creo, Señor, que Tu eres el Hijo de Dios vivo.
TODOS: Levántame de esta parálisis para las buenas obras que atenaza mi espíritu.
LECTOR: Creo, Señor, que Tu eres la Resurrección y la Vida.
TODOS: Llámame con aquella voz poderosa con que llamaste a Lázaro muerto, para que al fin resucite de mis miserias de muerte.
LECTOR: Creo, Señor, que Tu eres la luz del mundo.
TODOS: Disipa de los ojos de mi alma sus tinieblas, para que brille en mi tu fe.
LECTOR: Creo, Señor, que Tu tienes palabras de vida eterna.
TODOS: Habla, Señor, que quiero oír tu voz. Enséñame a orar y a conversar contigo. Señor, quiero sanar, quiero vivir. Ten misericordia de mi.